Cómo puede afectar la lactosa tu organismo


La lactosa es el azúcar que encontramos en la leche de todos los mamíferos. Esté compuesto es un disacárido formado por dos moléculas, una de galactosa y otra de glucosa. Cuando se ingiere vía oral, esta pasa al intestino delgado donde en circunstancias normales, se absorbe por el torrente sanguíneo y se aprovecha para un funcionamiento óptimo de las células, pero muchas personas son intolerantes a la lactosa. Para que el organismo absorba la lactosa, debe ser desdoblada, es decir, que las moléculas de glucosa y galactosa se separen y se absorban por separado.

La encargada de este trabajo es una enzima llamada lactasa, y cuando alguien es intolerante a los alimentos con lactosa, el cuerpo no es capaz de generar esta enzima, o la genera de forma insuficiente para desdoblar la lactosa y que está se absorba. Si no podemos absorber la lactosa por el intestino delgado, pasa al grueso, donde las bacterias de la flora intestinal del colon intentarán fermentar, liberando gases y provocando síntomas como flatulencias, diarreas ácidas, dolor de barriga, hinchazón, vómitos o espasmos que pueden llevar a un malestar generalizado, cansancio, nerviosismo, irritación o transtornos del sueño.

En algunas ocasiones se puede confundir la intolerancia a la lactosa con la alergia a la leche, pero no es lo mismo. Cuando existe alergia, las proteínas de la leche de vaca, principalmente la caseína, provoca una respuesta en el sistema inmunológico por lo que se pueden presentar síntomas cutáneos como urticarias o enrojecimiento, así como problemas digestivos como diarrea y picor, síntomas respiratorios como asma, etc. Quienes son alérgicos a la leche no deben ingerir ningún tipo de lacteo, aunque el mismo sea sin lactosa, pudiendo reemplazarlo con leche vegetal de soja, avena, almendra o arroz.

En la actualidad son más los alimentos que encontramos en el mercado libres de lactosa, ideales para quienes sufren esta afección, aunque es importante reconocer los que la contienen antes de su consumo, evitando los molestos síntomas que puede provocar. No es una tarea sencilla, ya que la lactosa no solo se encuentra en la leche, sino que es  añadida a muchos productos elaborados que consumimos sin conocer que tiene este elemento.

A simple vista puede ser difícil saber cuáles son los alimentos que contienen lactosa y cuales no, ya que son cada vez más los productos que la incluyen, entre ellos: panes, los embutidos, las salsas, los aperitivos en lugares de comida, etc. La mejor forma de detectarlos a la hora de comprar un producto envasado es revisando la lista de ingredientes, ya que es allí donde los fabricantes especifican los 14 principales alergenos, según la normativa vigente en alimentación.

Al hablar desde el punto de vista nutricional, no se recomienda eliminar el consumo de la leche y lácteos. Los lácteos son los alimentos con la mayor concentración de calcio, y una persona adulta necesita entre 1000 y 15000 mg de calcio para mantener una correcta salud ósea. El organismo se adapta al consumo de lácteos, si son pocos los que incorporas a tu dieta, es importante irlos aumentándo de forma gradual